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Riquelme seguirá en Boca por cuatro años más

El jugador y el club llegaron a un acuerdo, tras una jornada llena de rumores y reuniones. Finalmente Román continuará en el club por la extensión y el monto que quería, aunque compartiría los gastos de impuestos con la institución. Todavía quedan detalles de papeleo, pero la novela parece haber llegado al final.

Novela Riquelme-Boca: episodio final. Desde anoche el tema se empezó a calentar. Es que se tuvo que suspender la reunión de Comisión Directiva porque el tesorero, Daniel Angelici, quien responde políticamente a Mauricio Macri, jefe de Gobierno porteño procesado por el caso de las escuchas ilegales, se cruzó duro con el presidente del club Jorge Amor Ameal, principal propulsor de la renovación del enganche. Todo se pospuso para hoy. Esta noche, a última hora, el presidente arribó al Hotel Emperador para reunirse finalmente con el resto de la CD, les comunicó la contrapropuesta de Riquelme y fue aprobada. Riquelme seguirá en Boca por cuatro años más, por el monto que pretendía y compartiría los gastos con la institución. Aún quedan detalles en el papeleo, pero la novela parece haber llegado a un final feliz.

Se dieron varias reuniones a lo largo de la tarde. La primera entre Ameal, Fabián Beraldi (hermano de José, vicepresidente del club) y Daniel Bolotnicoff, representante de Riquelme. Allí empezaron los problemas. Al parecer, Ameal, presionado por Angelici y los dirigentes “macristas”, tuvo que dar marcha atrás. Junto con los dirigentes Matías Ahumada y Fabián Beraldi le ofrecieron al representante de Riquelme un contrato por dos años para achicar costos tanto en los montos del contrato como en impuestos, una variante rápidamente desechada por el jugador. Es decir, la renovación de Riquelme por cuatro años se acortó a un contrato de dos. ¿Cómo? Si Riquelme rechazó la oferta original de Boca por tres años, luchó por conseguir cuatro, se los ofrecieron de manera oficial, y ahora se echaron para atrás… Todo parece más una estrategia política para desgastar y desprenderse de Román.
Así lo volvió a denunciar Horacio Palmieri, vocal de Boca que en el pasado tuvo mayor peso en la CD y lo perdió por mostrar su disidencia con Mauricio Macri. “Estoy muy amargado por lo que está pasando. La situación está muy complicada. Es una clara estrategia, con una bajada de línea desde afuera, una operación política”, dijo el dirigente. Y reiteró su denuncia hacia Macri, como ideólogo de un plan para que Boca no le renueve a Riquelme y así Ameal pagar el altísimo costo político. Si a todo esto se le suma que el año próximo habrá elecciones en el club, el panorama parece más claro de lo que lo tratan de oscurecer.

Pero el punto cúlmine de la noche llegó pasadas las 19.30. En ese momento Juan Román Riquelme se presentó ante Ameal, en persona, para terminar con la novela. Mientras estaban reunidos empezaron a surgir los rumores: que Riquelme no seguía en Boca y que ya se lo disputaban Independiente, Racing y Estudiantes.

Queda una brecha legal en la relación entre Riquelme y Boca. Como el enganche se lesionó y tuvo que ser operado en una de sus rodillas mientras vestía la camiseta del club del que es hincha, tiene el derecho legal, como lo indica AFA y Agremiados, de prolongar su contrato con la institución por un año más en las mismas condiciones en las que se encontraba en el momento en que se produjo la lesión. Es decir, el club está obligado a renovarle a un jugador al que se le termina el contrato y se lesiona aún con el vínculo vigente. Días atrás, el propio Riquelme había desestimado esa opción, pero ahora parece ser una ventana, la única, que acerque a Román con el club donde quiere terminar su carrera.

Por la noche, en la puerta del Hotel Emperador, donde los dirigentes esperaban por Ameal para saber las novedades y la contraoferta de Riquelme, se reunió un grupo de hinchas de Boca autoconvocados a través de Facebook para pedir la renovación del enganche por cuatro años. Había banderas con la inscripción: “Román 2014”. Pero al rato apareció un grupo de La Doce, la barrabrava de Boca, que increpó a los hinchas. Es público el enfrentamiento de Riquelme con la barra, desde aquel gol que no quiso gritar de cara a La Doce, ese que hizo Palermo y con el que llegó al récord. Hubo manotazos y hasta tuvo que intervenir la policía. Pasadas las 22, Ameal arribó al hotel para comunicarle al resto de la CD que Riquelme estaba de acuerdo en compartir los gastos por los impuestos. Aparentemente, la firme decisión de Román de continuar en el club no le dejó otra opción a los dirigentes macristas, que a última hora aprobaron la renovación del contrato del enganche.

Fuente: Clarín

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